domingo, 11 de octubre de 2020

Evangelio del 11/10/2020

 Mt 22,1-10: A todos los que encontréis, convidadlos a la boda.


En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

-«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran:

"Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses ceba­das, y todo está a punto. Venid a la boda."

Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les. echaron mano a los criados y los mal­trataron hasta matarlos.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aque­llos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados:

"La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda."

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que en­contraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.»


sábado, 10 de octubre de 2020

Diputación de Obras Asistenciales

 



Formación y Prácticas Profesionales 

El Ayuntamiento de Sevilla pone en marcha una nueva convocatoria de Itinerarios Integrados de Formación y Prácticas Profesionales con certificados de profesionalidad que contemplan formación específica, prácticas profesionales en empresas, formación transversal y complementaria, tutorías y orientación laboral, todo ello en el marco del proyecto REDES+,  financiado por el Fondo Social Europeo.

 

Plazo de solicitud: desde el 8 al 22 de octubre de 2020.

 

Los requisitos generales de participación son los que encontrarás en el (Anexo 1) y los requisitos especiales para cada nivel de itinerario están recogidos en el (Anexo 2).

 


Para facilitar la participación se otorgará una beca de 13,45 euros, siempre que se cumpla al menos el 90% de la asistencia al itinerario, y que se abonará al finalizar el mismo.

 


PARA MÁS INFORMACIÓN:

 


     • Enlace de la solicitud: 

https://www.sevilla.org/actualidad/redes-empleo/formulario-de-solicitud-de-participacion-en-el-proyecto-redes.pdf

    

    • Cartel de los itinerarios con códigos Qr para su impresión y en jpg con enlaces para Redes Sociales.

 

     • Video informativo sobre la convocatoria: https://youtu.be/eKtIBwHgYwI

     • Video informativo solicitud telemática: https://youtu.be/q8O7HqE9qXI


Para más información se podrá hacer a través del correo electrónico proyectoredes@sevilla.org

y en los teléfonos Helena García: 955474306 y Eva María Pérez: 955472649.

 

jueves, 8 de octubre de 2020

Siempre con los marginados

Cuentan los textos sagrados que uno de los días, en que Jesús predicaba a orillas del Mar de Galilea, se le acercó un escriba para prometerle que le seguiría adonde Él fuese, a lo cual respondió:   “Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.” (Mt 8, 18-22, Lc 9, 57-62)

Desde el mismo momento en que el Señor comienza su vida pública, abandona su hogar y nace la vocación itinerante de lo que luego sería la Iglesia de Cristo. La Iglesia peregrina. Esta idea y esta inclinación a estar fuera de casa, a estar in itinere está en el cultivo de la semilla del propio nazareno, y es parte esencial de lo que el maestro denomina “el reino de los cielos”.

El Papa Juan Pablo II, el peregrino de la paz, decía al respecto, que la misión de la Iglesia siempre era salir a buscar al pecador, a tender puentes y a llevar la voz de Cristo al mundo. Y, también el Papa Francisco, ha salido como el pastor que busca a sus ovejas allá donde se encuentren perdidas. No en vano su cruz, su cruz de latón es la del “Buen Pastor”, y desde que inició su pontificado ha querido transmitir la idea de una Iglesia que sale afuera, que nunca se recoge: “La Iglesia es en salida, o no es Iglesia”.

Pues bien, esta característica intrínseca en la vocación de los primeros cristianos tiene una doble dimensión. No sólo la de recorrer al mundo para llevar el Evangelio a cada confín, sino la de abrirse al marginado, al que se queda al margen del sendero, el olvidado. Aquellos que constituyen el negativo fotográfico de la imagen de la sociedad. El Hijo de Dios vino al mundo para llamar a los pecadores, no a los justos, (Lc 5:32), ello le causó las insinuaciones de los fariseos y maestros de la ley, de la parte más hipócrita de la sociedad de su tiempo. Por ello, no cabe duda de que la fe en Él y en su Palabra nos hace dar un cambio radical a la forma de entender nuestro mundo, lejos de la comodidad, de los prejuicios, y de la mirada altiva o falsa hacia el hermano. 

Es cierto, que la Iglesia y sus instituciones han tenido ese ingrediente esencial en su ADN, a lo largo de los siglos -si bien con desigual relevancia-; pues hasta hoy en día ha mantenido una red asistencial y de acogida, imprescindible, y que muchas veces debía estar en manos de los propios organismos públicos, a los que sale al rescate, continuamente. Pero, sin olvidar la siempre útil mirada crítica a nuestro pasado y presente, no debemos obviar que la actitud del cristiano de a pie, del común de los bautizados, no siempre es edificante, ni acorde con el ejemplo de Jesucristo 

Nuestra conducta sólo puede enfocarse de una manera, la de los brazos abiertos. La respuesta nítida al marginado y sus necesidades, la ayuda al sin techo, la acogida al refugiado, la asistencia al preso, la compañía al enfermo, al dependiente. No cabe otra vía. Cierto que es difícil, que a veces es muy complicado. Cierto que hace falta valor, pero no hay otra forma de entender nuestra religión, ni de que ésta tenga el sentido de sus palabras y de su vida.

Cuántas veces hemos mirado de soslayo al indigente, al que vive en la calle, al que no tiene donde dormir… Cuántas veces se nos olvida que podría ser nuestro propio hermano, que lo es, o nosotros mismos. Y cuánta culpabilidad sentimos al hacerlos sentir invisibles…

Hace falta valor, para estar con el débil y no con el poderoso, y esto es aplicable a nuestras propias miserias, a nuestros entornos más domésticos. Cuántas veces presenciamos como se paga con el más frágil, las deudas que se tienen con el más fuerte… Cuántas veces se callan cosas, que se le echan en cara, precisamente al más indefenso a aquel que más merece nuestra comprensión, protección y ayuda… 

Nuestro Dios, que también fue un refugiado, era aquel al que veían con  leprosos, vagabundos y pecadores. Nunca nos olvidemos. Sólo con esa mirada limpia, sólo con los brazos abiertos, podremos seguirle, como aquel escriba adónde Él quiera….

 

Carlos Castro Arroyo

Mayordomo segundo



o

martes, 6 de octubre de 2020

Tercera encíclica del Papa Francisco

 

“Fratelli Tutti” (Hermanos todos) es la respuesta que ofrece el Papa para construir “un mundo más justo y fraterno en sus relaciones cotidianas, en la vida social, en la política y en las instituciones” y no perder esta oportunidad sobre todo tras la pandemia de coronavirus.

El extenso documento que lleva el título de una frase de San Francisco de Asís, dividido en ocho capítulos, reflexiona sobre cómo la emergencia sanitaria mundial ha servido para demostrar que “nadie se salva solo” y que ha llegado el momento de que “soñemos como una única humanidad” en la que somos “todos hermanos”. Se trata de un documento que recoge el legado del mensaje del papa en este pontificado, ya que se trata de un resumen de los varios documentos y pensamientos que ha ido desgranando en estos siete años.

Desde este enlace puedes descargar el nuevo documento

URL: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html



domingo, 4 de octubre de 2020

Evangelio del 4/10/2020

 Mt 21,33-43: Arrendará la viña a otros labradores.


En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancia­nos del pueblo:

-«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labra­dores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labra­dores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Ten­drán respeto a mi hijo."

Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia."

Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.

Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aque­llos labradores?»

Le contestaron:

-«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la vi­ña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»

Y Jesús les dice:

-«¿No habéis leído nunca en la Escritura:

"La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente"?

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

jueves, 1 de octubre de 2020

Formación


La Palabra con el ejemplo

Desde el mismo momento, en que los primeros discípulos de Jesús de Nazaret, comienzan a caminar solos, en la ausencia del Maestro; antes incluso de la llegada prometida del Espíritu Santo en Pentecostés, que les disiparía dudas y temores; ellos tenían la conciencia de grupo, de familia… Habían vivido así, con el Señor. Y tenían claro, que sólo de ese modo afrontarían el reto de llevar su Palabra –con el ejemplo- a cualquier rincón del mundo… Es la manera en la que les enseñó a vivir el galileo. Pasarían calamidades, pero las pasarían juntos y con la ayuda y la fe en Él. Una fe inquebrantable, que les hizo dar la vida por su Dios, por aquél al que siguieron y conocieron, y del que se fiarían hasta el fin de los días. Se fiarían y transmitirían esa confianza a sus hijos, a los hijos de sus hijos y al resto de la humanidad. Pero, siempre manteniendo los lazos de ser una comunidad, la Iglesia naciente, que después de veinte y un siglos, permanece viva y con la semilla intacta de eternidad.

 Todo esto contrasta con la postura tibia del creyente tipo en la actualidad. Es frecuente, escuchar a niños en catequesis decir que sus padres no van a la Iglesia, porque viven su religión de forma privada e individual; o incluso no entender por qué hay que ir a misa los domingos, poner en tela de juicio la convocatoria de reunión semanal, a modo de asamblea ante la mesa del banquete, de la familia cristiana, para mantenernos vivos y en comunión. Otras veces, se oye decir que cada uno debe vivir la fe como quiera, obviando el mandato de Jesús de predicar el Evangelio, de ser semilla del reino de los cielos. “Nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón” (Lc 11. 33). El cristiano común hoy, por desgracia, no suele tiene conciencia de grupo, ni de misión  alguna.

Si los primeros cristianos hubieran adoptado esa postura, hubiera desaparecido el recuerdo de Jesús de la Tierra y no existiría hoy la Iglesia. Por ello, su actitud fue la opuesta, la de predicar, y la de predicar “con el ejemplo… “

Era su compromiso, el más importante de sus vidas, y a ellos debemos agradecer los cimientos de nuestra creencia, esperanza de nuestra historia. Lo hacían con generosidad, conjugando el verbo compartir, y lejos del individualismo radical. La comunidad era trascendental, los significados de la palabra propiedad estaban muy limitados.

Junto a ello, la vocación por el servicio a los demás, demostración del amor al prójimo, la praxis de la misericordia en la ausencia del rencor y el perdón constante al de al lado, porque el único camino de alcanzar la paz con Dios es hallarla con nuestros hermanos. Vivir en hermandad.

Oremos a la Virgen, para que la dimensión comunitaria de la fe cristiana no se vaya diluyendo en la Iglesia como institución, Que no hagan falta condiciones adversas para demostrar nuestra unión.  Que seamos testigos del amor de Dios, compartiendo lo nuestro con el prójimo, ayudándole en sus necesidades, consolándole en sus penas, viviéndolas con él, velando sus sueños, calmando su hambre, saciando su sed, apagando sus temores, protegiendo, defendiendo, acompañando… Recemos a María, para que nunca dejemos en la oscuridad a quien nos necesita, para que nadie se sienta solo ni vacío. Porque en su felicidad estará la nuestra. Y en la nuestra la del hermano.

Como decía, Pio VI: «Si queréis ser hermanos, dejad que los brazos caigan de vuestras manos. Uno no puede amar mientras sostiene los brazos ofensivos».

Carlos Castro Arroyo

Mayordomo Segundo








miércoles, 30 de septiembre de 2020

 El Hermano Mayor y la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Hiniesta agradecen a la Hermandad de la Sagrada Resurrección la cesión de su sede, la Iglesia de Santa Marina, para le celebración de nuestro Cabildo de Cuentas e inicio del Cabildo de Elecciones, el pasado domingo 27 de septiembre.

Elevamos nuestras oraciones a la Santísima Virgen en sus advocaciones de Aurora e Hiniesta para que por su intercesión continúe creciendo nuestro vínculo fraterno.