La Junta de Gobierno de la Real e Ilustre Hermandad Sacramental de la Inmaculada Concepción y Primitiva, Franciscana y Cisterciense Cofradía de Nazarenos de la Piedad de Nuestra Señora, Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Santa María Magdalena y María Santísima de la Hiniesta Dolorosa y Gloriosa Coronada, comunica a sus hermanos que en los próximos días va a convocar Cabildo General Extraordinario al objeto de aprobar los cultos extraordinarios conmemorativos del 450 aniversario de la fundación de la Hermandad de Penitencia de la Virgen de la Hiniesta.
martes, 28 de abril de 2015
Iglesia servidora de los pobres
La CV reunión de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española se clausuró el pasado viernes, 24 de abril, en Ávila con la aprobación de la Instrucción Pastoral Iglesia, servidora de los pobres.
En este documento, los obispos quieren compartir, con los fieles y con quienes deseen escuchar su voz, su preocupación ante el sufrimiento generado por la grave crisis económica, social y moral que afecta a la sociedad española y su esperanza por el testimonio de tantos miembros de la Iglesia que han ofrecido lo mejor de sus vidas para atender a quienes más sufrían las consecuencias de la crisis.
Adjuntamos el documento completo, así como el resumen del mismo publicado por la Conferencia Episcopal.
lunes, 20 de abril de 2015
Feria 2015
Esta noche comienza la Feria de Abril de 2015. Como cada año todos los hermanos de la Hiniesta tienen su caseta en el Real de la Feria, en la calle Ignacio Sánchez Mejías, nº 48. Recordamos que el acceso a la misma es libre para todos los hermanos, junto con sus amigos y familiares, sin necesidad de invitación ni pago adicional de ningún tipo.
Durante este fin de semana han concluido los trabajos de montaje y decoración que han realizado un grupo numeroso de hermanos a quienes agradecemos su generosidad y su esfuerzo para que nuestra caseta, un año más, sea un lugar digno de nuestra hermandad en el que poder encontrarnos y convivir durante la semana de farolillos.
Nuestra caseta de feria tiene una pañoleta pintada a mano, original de Julián Rosales de los Reyes, en tonos azules y blancos, con motivos vegetales y frutales, queriendo recordar la labor de azulejería, tan tradicional en nuestra ciudad. En el centro una gran cartela con la leyenda HERMANDAD DE LA HINIESTA, sostenida por dos niños completan esta artística pañoleta que forma parte de la portada de nuestra caseta. En la portada de la aparece un tejado exterior entoldado y un farol que ilumina esta zona de acceso.
Ya en el interior, la zona noble está decorada con las tradicionales cortinas de encajes y lazos verdes, que recogen a las mismas en las paredes de la caseta. Se ilumina esta zona con tres lámparas en el techo, una de grandes dimensiones y otras dos más pequeñas. Son lámparas de araña de cristal, la principal y doradas las más pequeñas que dan un efecto de gran elegancia y distinción de esta zona.
En las paredes se sitúan cuatro apliques de cristal sobre óvalo de damasco ocre y enmarcados por cenefas talladas. Dos de estos cuatro puntos de luz, están flanqueados por pequeños cuadros de marcos en oro viejo con imágenes del barrio de San Julián: detalles de la ojiva de San Julián, la cruz de la plaza con la iglesia al fondo, la puerta de Córdoba con las murallas y la puerta de San Julián. Los otros dos apliques están acompañados por dos pequeños espejos ovales. En el centro de cada pared lateral, sendos espejos alargados con artísticos marcos tallados, flanqueados con dos apliques de forjas con sendas velas blancas. La estancia noble queda presidida por una fotografía antigua en blanco y negro del Santísimo Cristo de la Buena Muerte.
El interior de la caseta, donde se sitúa el bar tampoco ha sido descuidado en cuanto a su exorno y decoración, así con unas telas blancas se ha simulado un recubrimiento. En las paredes colgadas varias macetas de geranios y gitanillas dan una imagen costumbrista a la zona que describimos. También encontramos numerosas fotografías del barrio de San Julián y de los Titulares de nuestra Hermandad.
El cátering de la caseta sigue corriendo a cargo de la empresa "Cátering Luna Martínez", que han mantenido los mismos precios de años pasados y que se detallan a continuación:
Esperamos que en estos días podamos encontrarnos en nuestra caseta para seguir haciendo Hermandad también en los momentos de convivencia y diversión. ¡Feliz Feria 2015!
domingo, 19 de abril de 2015
Evangelio del domingo19/04/2015
III domingo de Pascua
“Soy yo en persona”
San Lucas 224, 35-48
En aquel tiempo, contaban
los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a
Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta
Jesús en medio de ellos y les dice: Paz a vosotros.
Llenos de miedo por la
sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: ¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué
surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona.
Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis
que yo tengo. Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan
de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: ¿Tenéis ahí algo de
comer?
Ellos le ofrecieron un trozo
de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: Esto es lo que
os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés
y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse. Entonces les abrió
el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: Así estaba escrito:
el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su
nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los
pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto."
.
Reflexión: Creer por experiencia propia
No es fácil creer en Jesús resucitado. En última instancia es algo que
solo puede ser captado y comprendido desde la fe que el mismo Jesús despierta
en nosotros. Si no experimentamos nunca «por dentro» la paz y la alegría que
Jesús infunde, es difícil que encontremos «por fuera» pruebas de su
resurrección.
Algo de esto nos viene a decir Lucas al describirnos el encuentro de
Jesús resucitado con el grupo de discípulos. Entre ellos hay de todo. Dos
discípulos están contando cómo lo han reconocido al cenar con él en Emaús.
Pedro dice que se le ha aparecido. La mayoría no ha tenido todavía ninguna
experiencia. No saben qué pensar.
Entonces «Jesús se presenta en medio de ellos y les dice: “Paz a
vosotros”». Lo primero para despertar nuestra fe en Jesús resucitado es
poder intuir, también hoy, su presencia en medio de nosotros, y hacer circular
en nuestros grupos, comunidades y parroquias la paz, la alegría y la seguridad
que da el saberlo vivo, acompañándonos de cerca en estos tiempos nada fáciles
para la fe.
El relato de Lucas es muy realista. La presencia de Jesús no transforma
de manera mágica a los discípulos. Algunos se asustan y «creen que están
viendo un fantasma». En el interior de otros «surgen dudas» de todo
tipo. Hay quienes «no lo acaban de creer por la alegría». Otros siguen «atónitos».
Así sucede también hoy. La fe en Cristo resucitado no nace de manera
automática y segura en nosotros. Se va despertando en nuestro corazón de forma
frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. De ordinario, crece
rodeada de dudas e interrogantes: ¿será posible que sea verdad algo tan grande?
Según el relato, Jesús se queda, come entre ellos, y se dedica a «abrirles
el entendimiento» para que puedan comprender lo que ha sucedido. Quiere que
se conviertan en «testigos», que puedan hablar desde su experiencia, y
predicar no de cualquier manera, sino «en su nombre».
Creer en el Resucitado no es cuestión de un día. Es un proceso que, a
veces, puede durar años. Lo importante es nuestra actitud interior. Confiar
siempre en Jesús. Hacerle mucho más sitio en cada uno de nosotros y en nuestras
comunidades cristianas."
José Antonio Pagola
en http://creereenti.blogspot.com.es/2015/04
domingo, 12 de abril de 2015
Evangelio del domingo 12/04/2015
Domingo II de
Pascua
“Dichosos los que crean sin haber visto”
San Juan 20, 19-31
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los
discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en
esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo
esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de
alegría al ver al Señor.
Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también
os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid
el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados;
a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando
vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él
les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el
dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con
ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz
a vosotros.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu
mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has
visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a
la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es
el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Reflexión: Vestiduras Blancas
Este domingo blanco, llamado tradicionalmente “in albis”, cierra
el gozo y la alegría de la octava de Pascua. Pero el misterio insondable de
vida y de resurrección se prolonga y actualiza durante toda la cincuentena
pascual. Durante este ciclo litúrgico luminoso todos los bautizados profundizan
en la teología de la resurrección, viviendo una experiencia íntima que
posibilita reconocer a Cristo resucitado presente entre los hombres y
manifestado de manera patente en el amor y la fidelidad. Será el testimonio de
los creyentes el mejor anuncio y la prueba más clara de la resurrección.
En medio de tantas cerrazones y miedos Jesús se aparece y
anuncia la paz que no tiene fronteras. El mundo de hoy necesita demostraciones
incuestionables de la presencia del resucitado. Y la verdadera aparición de
Cristo entre los hombres se realiza en la vida auténtica de los cristianos.
Los relatos de las apariciones no son cuentos fantasmales, sino
testimonios de fe. Cristo entra estando las puertas cerradas, se pasea por las
aguas, come con los discípulos, es decir, se aparece en lo común y en lo
extraordinario, en la vida de cada día y en circunstancias especiales. ¿Dónde
se debe aparecer Cristo resucitado hoy? En la calle, en el trabajo de la
mañana, al final de una jornada de cansancios, en la normalidad de la vida
doméstica, en el aguante de la enfermedad, en el desconcierto de las malas
noticias, en la decepción del paro injusto, en la estrechez o en la abundancia
económica, en todo momento.
Testificar en cristiano no es dar noticia, sino hacer presente
un acontecimiento. Por eso el testimonio que hace presente la resurrección como
promete siempre, supone novedad de vida y exige universalidad. Si la vivencia
de la resurrección se queda dentro de casa, sin salir de la propia y concreta
Jerusalén, pierde densidad, porque le falta el dinamismo misionero. La vida cristiana
es siempre una superación de seguridades egoístas y defensivas. La fe pascual
es siempre universal y dinámica.
Tomás, el apóstol fogoso e intrépido, que quiere comprobar
táctilmente el misterio de la resurrección, abandona la negrura de sus dudas y de
sus interrogantes cuando en un arranque de fe emocionada y sincera dice: “Señor
mío, y Dios mío”. Entonces se viste de blanco pascual, porque comprende que la
verdad de fe no es experiencia física. A Tomás le costó creer en la
resurrección porque le importaba mucho creer en ella.
La fe es abandonar los límites oscuros de nuestros propios
pensamientos para emprender la aventura de una peregrinación que nos hace pasar
por los agujeros luminosos y pascuales de Cristo resucitado. Entonces
sentiremos su gracia transformante y salvadora, que da pleno sentido a nuestra
vida en el mundo y gozo a nuestra existencia.
Andrés Pardo en http://oracionyliturgia.archimadrid.org/
domingo, 5 de abril de 2015
Evangelio del domingo 05/04/2015
Pascua de la
Resurrección del Señor
“Llegó, vio y creyó”
San Juan 20, 1-9
El primer día de la semana, María Magdalena fue al
sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del
sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto
quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos
dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro.
Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se
adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el
suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el
sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la
cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al
sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura:
que él había de resucitar de entre los muertos.
Reflexión: ¡Ha resucitado!
A las mujeres que acudieron al sepulcro, la mañana de Pascua, el ángel
les dijo: «No temáis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. ¡Ha
resucitado!». ¿Pero verdaderamente ha resucitado Jesús? ¿Qué garantías tenemos
de que se trata de un hecho realmente acontecido, y no de una invención o de
una sugestión? San Pablo, escribiendo a la distancia de no más de veinticinco
años de los hechos, cita a todas las personas que le vieron después de su resurrección,
la mayoría de las cuales aún vivía. ¿De qué hecho de la antigüedad tenemos
testimonios tan fuertes como de éste?
Pero para convencernos de la verdad del hecho existe también una
observación general. En el momento de la muerte de Jesús los discípulos se
dispersaron; su caso se da por cerrado: «Esperábamos que fuera él...», dicen
los discípulos de Emaús. Evidentemente, ya no lo esperan. Y he aquí que, de
improviso, vemos a estos mismos hombres proclamar unánimes que Jesús está vivo;
afrontar, por este testimonio, procesos, persecuciones y finalmente, uno tras
otro, el martirio y la muerte. ¿Qué ha podido determinar un cambio tan radical,
más que la certeza de que Él verdaderamente había resucitado?
La prueba más fuerte de que Cristo ha resucitado ¡es que está vivo!
Vivo, no porque nosotros le mantengamos con vida hablando de Él, sino porque Él
nos tiene en vida a nosotros, nos comunica el sentido de su presencia, nos hace
esperar. «Toca a Cristo quien cree en Cristo», decía san Agustín, y los auténticos
creyentes experimentan la verdad de esta afirmación.
La resurrección de Cristo es, para el universo espiritual, lo que fue
para el universo físico, según una teoría moderna, el Big-bang inicial:
tal explosión de energía como para imprimir al cosmos ese movimiento de
expansión que prosigue todavía, miles de millones de años después. Quiten a la
Iglesia la fe en la resurrección y todo se detiene y se apaga, como cuando en
una casa se va la luz. «La fe de los cristianos es la resurrección de Cristo»,
decía san Agustín. Todos creen que Jesús ha muerto, también los paganos y los
agnósticos. Pero sólo los cristianos creemos que también ha resucitado, y no se
es cristiano si no se cree esto. Resucitándole de la muerte, es como si Dios
confirmara la obra de Cristo, le imprimiera su sello.
Fr.
Rainiero Cantalamessa (predicador de la Casa Pontificia) en www.mercaba.org
¡¡Feliz
Pascua de Resurrección, aleluya!!
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