
sábado, 25 de octubre de 2008
Cambio horario

jueves, 23 de octubre de 2008
In memoriam: Pepe Luis Benítez
martes, 21 de octubre de 2008
Misa de confraternidad
El próximo sábado 25 de octubre, a las 19:45 horas, se celebrará en la iglesia del Real Monasterio de San Clemente, una misa de confraternidad con la comunidad cisterciense. La unión existente entre nuestra Hermandad y la comunidad religiosa de hermanas, que reside en el cenobio se ha hecho patente en los últimos años, concediéndonos la Carta de Hermandad Cisterciense, título que fue agregado a nuestra corporación, así mismo la custodia que recorre las calles de nuestro barrio en la procesión eucarística de San Julián, es cedida por estas religiosas. Nuestra Hermandad en justa correspondencia tiene constantes atenciones con la comunidad y anualmente se celebra esta eucaristía de unión entre ambas instituciones, que es muestra del cariño mutuo y el hermanamiento existente. Invitamos a todos los hermanos que lo deseen, asistan a este acto religioso, en el marco de incomparable belleza de este artístico monumento sevillano.Sínodo de Obispos

lunes, 20 de octubre de 2008
Procesión de la Virgen del Rosario
sábado, 18 de octubre de 2008
Fallece el hermano mayor del cardenal Amigo

viernes, 17 de octubre de 2008
Jornada Mundial de las Misiones

En palabras de Su Santidad, Benedicto XVI, es un deber urgente para todos anunciar a Cristo y su mensaje salvífico. “¡Ay de mí –afirmaba san Pablo- si no predicara el Evangelio! (1 Cor 9, 16). En el camino de Damasco había experimentado y comprendido que la redención y la misión son obra de Dios y de su amor. El amor de Cristo lo condujo a recorrer los caminos del Imperio Romano como heraldo, apóstol y maestro del Evangelio, del que se proclamaba “embajador entre cadenas” (Ef 6, 20). La caridad divina hizo que se hiciera “todo a todos para salvar a toda costa a algunos” (1 Cor 9, 22). Contemplando la experiencia de san Pablo, comprendemos que la actividad misionera es respuesta al amor con el que Dios nos ama. Su amor nos redime y nos empuja a la missio ad gentes; es la energía espiritual capaz de hacer crecer en la familia humana la armonía, la justicia, la comunión entre las personas, las razas y los pueblos, a la que todos aspiran (cfr. Deus caritas est, 12). Es Dios, que es Amor, quien conduce la Iglesia hacia las fronteras de la humanidad, quien llama a los evangelizadores a beber “de la primera y originaria fuente que es Jesucristo, de cuyo corazón traspasado brota el amor de Dios” (Deus caritas est, 7). Solamente en esta fuente se pueden conseguir la atención, la ternura, la compasión, la acogida, la disponibilidad, el interés por los problemas de la gente, y aquellas otras virtudes necesarias a los mensajeros del Evangelio para dejarlo todo y dedicarse completa e incondicionalmente a esparcir en el mundo el perfume de la caridad de Cristo.
.