lunes, 10 de agosto de 2020

Nuestra historia

Las estaciones de penitencia de finales del siglo XIX

 La Hiniesta volvió a hacer estación de penitencia en 1881. Se alquiló el paso de la Hermandad de los Negritos por 100 reales, se contrató al capataz Francisco Martínez y Guzmán por 600 reales y se hicieron cuarenta túnicas, por un valor cada una de ellas de 48 reales. En las reglas se indicaba que los nazarenos debían calzar sandalias, pero la mayor parte de los hermanos prefería hacer la estación con zapatillas. De la misma manera, estimaban conveniente poder salir en la tarde de cualquier día de la Semana Santa además de en la madrugada del Viernes Santo como establecían los estatutos. Ante estos pareceres, se elevó consulta al arzobispo Joaquín Lluch y Garriga, que concedió ambos extremos.

Aunque la salida se fijó inicialmente en la tarde del Martes Santo, se tuvo que trasladar a la del Lunes porque las insignias iban a ser prestadas por la Hermandad de la Amargura, que salía el Martes. De esta manera, la cofradía volvió a hacer estación de penitencia llevando un solo paso con el Crucificado, la Virgen y San Juan Evangelista, y vistiendo los nazarenos túnicas negras con esparto ancho y zapatillas de charol con hebillas plateadas.

En 1882, la cofradía acordó salir nuevamente en la tarde del Lunes Santo. Como no fue posible encontrar un paso prestado, se tuvo que hacer uno. En 1883 y 1884 la cofradía sacó dos pasos: el primero con la imagen del Crucificado y el segundo con las de la Virgen y San Juan bajo palio. En 1883 salió en último lugar en la madrugada del Viernes Santo acompañada por una centuria romana y se mojó.

En 1885, la cofradía salió el Miércoles Santo estrenando el paso del Triunfo de la Santa Cruz, aunque en algunos documentos de la época también se le menciona como del Triunfo de la Fe. En un segundo paso, recuperó la escena del Calvario con el Cristo, la Virgen y San Juan, añadiéndose las figuras de Santa María Magdalena, las dos Santas Mujeres y los dos Santos Varones, representándose el momento previo al descendimiento del cuerpo muerto de Jesús, con las escaleras apoyadas en el travesaño de la cruz. Se estrenaron los dos pasos, neogóticos y dorados. También se estrenaron las túnicas de los nazarenos: blanca de cola y antifaz negro en el primer paso, sotana, capa y antifaz negros en el segundo, y en ambos casos con botones y cíngulo de seda granate, guantes de cabritilla negros y zapatillas de charol con hebillas plateadas. Los pasos fueron acompañados por la centuria de San Roque, con una banda de música y otra de cornetas.

A partir de 1886 la cofradía salió en la tarde del Jueves Santo.

 

Francisco S. Ros González

Teniente Hermano Mayor

Profesor Departamento Historia del Arte

Universidad de Sevilla

 

 


Pie de foto: Paso del Calvario que sacó la cofradía desde 1885.

 

 


domingo, 9 de agosto de 2020

Evangelio del 09/08/2020

 Mt 14,22-23: Mándame ir hacia ti andando sobre el agua.


Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípu­los a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mien­tras él despedía a la gente.

Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo.

Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.

Jesús les dijo en seguida:

-«¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!»

Pedro le contestó:

«Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua. »

Él le dijo:

-«Ven.»

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:

-«Señor, sálvame.»

En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:

-«¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»

En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.

Los de la barca se postraron ante él, diciendo:

-«Realmente eres Hijo de Dios.»

viernes, 7 de agosto de 2020

Rememorando

Hermano, Bienvenido a tu Casa de Hermandad

Primer viernes de agosto. En este periodo estival, lo que durante todo el año es una casa de hermandad abierta siempre y llena de vida, ahora está cerrada coincidiendo con el periodo de descanso y vacaciones de muchos de sus hermanos.

Sin embargo, la Hermandad, tu hermandad, no te olvida, no te desampara, como cada viernes de convivencia, sus puertas están abiertas de manera telemática, dándote las gracias por tu participación y seguimos en contacto, para comunicarnos contigo, para rememorar actividades, vivencias y tantos momentos en hermandad.

Sabemos que los viernes son especiales, nuestra casa suele estar llena de hermanos, abriendo Iván su bar, nuestro bar para la convivencia semanal. Aunque el resto de los días y épocas del año tenemos las puertas abiertas. Las actividades que tienen lugar en nuestra casa o que tienen, en ella, su origen o su epicentro son muchas…

Despedimos el año, y comenzamos el nuevo, celebrando el nacimiento de Jesús con nuestro árbol solidario, la exaltación de la Navidad, el Cartero Real por las calles del barrio, residencias y comedores sociales. La entrañable inauguración del Belén, donde compartimos momentos con los que lo han hecho posible durante varios meses en los que han ocupado espacio y llenado de vida la casa de hermandad, curso de belenismo y diputación de formación. El Concierto de Navidad, y por supuesto la llegada de los Reyes Magos, que tanto mima nuestra Diputación de Obras asistenciales.

Durante todo el año, los talleres municipales organizados por el Ayuntamiento y acogidos por nuestra hermandad, e incluso creados de manera interna, como el taller de bordado. Los martes de Caridad, en los que nuestro diputado y su equipo acogen a las familias necesitadas. Los ensayos de nuestra Coral Polifónica, la formación de acólitos.

La Diputación de Obras Asistenciales es también protagonista, para la consecución de sus fines,  en la organización de varios eventos benéficos con la finalidad de obtener los fondos necesarios para poder llevar a cabo su encomiable labor: La Zambomba, la Pasarela Flamenca y sobre todo la Tómbola Benéfica, que también llenan la hermandad de vida durante los días de preparación, con la afluencia masiva de tantos hermanos que quieren colaborar.

En enero, la Priostía y su equipo comienzan la actividad más intensa del curso (aunque no paran de trabajar durante todo el año) y luego, la celebración de los cultos y la Vigilia de la juventud con la Virgen, durante su Besamanos, y el retiro de oración con nuestro Cristo en su Besapiés. Una Diputación que ha logrado para nuestra hermandad un Campamento de Verano -que no existía- y que ya se ha consolidado, después de cuatro años de éxito. Participar en todas las actividades organizadas por el Consejo de Hermandades y Cofradías, consiguiendo la victoria en la X Gymkhana Cofrade. Celebrar los días de Cultos Solemnes dedicados a los jóvenes,  las semanas culturales de la Juventud, la Preferia, y tantos otros.

            El cine de verano, al anochecer de los jueves de julio. El Torneo de Pádel, a finales de septiembre. Los retiros de Adviento, las visitas culturales, las convivencias de costaleros, curso de lectores, donaciones de sangre masivas, cursos de primeros auxilio (reanimación cardiovascular básica) e incluso rutas de la tapa por Pio XII (el San Julián de extramuros).

            Una Hermandad abierta a todos, una hermandad para sus hermanos, una hermandad llena de vida. Una hermandad que sigue estando contigo, a pesar de este momento difícil que nos ha tocado vivir, y de estar en periodo estival, Seguimos estando contigo.

Hermano, te esperamos en tu casa de hermandad virtual.

#SiempreHiniesta

 

 

 

 

 

jueves, 6 de agosto de 2020

Formación

La misericordia de Dios es el Amor sin límites

Decía San Agustín que la medida del amor de Dios es “el amor sin medida”. Pero, siendo esto el primer precepto que diferencia a nuestra religión de otras, siendo esto el paradigma de la fe cristiana, cuantas veces es olvidado por nosotros. “Deus Charitas est”, Dios es Amor. Nada más ni nada menos. El misterio de la salvación de Jesús pone en valor su propio mensaje: que el amor de Dios es más fuerte que nuestro pecado. Y se hace tangible en el sacramento de la reconciliación, de la penitencia.

Dicho esto, no se hace compatible seguir la doctrina del nazareno, es decir,  predicar el evangelio, transmitir la fe, olvidando lo sustancial de la misma: Entender, perdonar, amar. Beneficiarnos del perdón infinito de Dios, y no hacer lo mismo con el prójimo. E incluso -cuántas veces- siendo el dedo acusador de los otros, de quienes nos rodean. En sicología se le llama empatía a la capacidad de sentir lo que otro siente si nos encontráramos en la misma situación vivida por esa otra persona. Bastaría ello, para no ser la mano que se alza contra el supuesto o hipotético pecado ajeno. “Critica o califica la conducta, nunca a quien la lleva a cabo”, que decía el clásico.

Pero, nuestra fe va mucho más allá… Es incompatible con la acusación. Debemos perdonar al prójimo “setenta veces siete” (Mt 18, 21-35), y “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” (Juan 8,1-11), pero estas frases que son tesoro diferenciador de nuestra creencia y del Dios en que creemos, son frecuentemente las más olvidadas por los que se consideran, así mismo, creyentes en su Palabra, seguidores de Jesús de Nazaret.

¿De qué lado estás? Siempre hay un momento de reflexionar, de pararnos a pensar… ¿Del que acusa o del que perdona? ¿Del que señala o del que invita? ¿Del que condena o del que acoge? ¿Del que cierra tu puerta o del que la abre? ¿Del que rechaza o del que recibe?

Muchas conductas son reprobables, pero ¿cuantas de ellas se verían distintas si miráramos primero a nuestro propio interior, si examináramos primero nuestro propio ego, si la pasáramos por el filtro de nuestra propia conducta y nuestra conciencia? Por ello, no se puede estar más lejos de Dios, de nuestro Dios, que cuando levantamos la mano inquisidora contra el propio hermano. No hay mayor contradicción en nuestra fe, que llamarnos seguidores de aquel que predicaba la misericordia sin límites, y estar condenando al destierro al prójimo, desconociendo la causa que le mueve, o peor aún conociéndola incluso, muchas veces, de primera mano.

No acuses, no ofendas, no dañes, no hieras, no insultes, no difames, no injuries, no desprecies… Hermano, que sólo con tu intento, harás el mundo más limpio, harás el mundo más cristiano.

Carlos Castro Arroyo

 Mayordomo Segundo



miércoles, 5 de agosto de 2020

Patrimonio

M. GRIMA, PASO DEL TRIUNFO DE LA SANTA CRUZ (1885)

 La cofradía estrenó el Miércoles Santo de 1885 un paso alegórico del Triunfo de la Santa Cruz, aunque en algunos documentos de la época también se le menciona como del Triunfo de la Fe. La cruz aparecía sobre una palmera, símbolo de victoria, a cuyo pie se encontraban, sobre un trono de nubes, las Virtudes brotadas en el sacrificio del Calvario: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Delante de ellas, los cuatro Evangelistas en actitud de recibir la inspiración para consignar en sus escritos el mandato y la práctica de las virtudes teologales.

Las túnicas se estrenaron aquel año: blanca de cola y antifaz negro en el primer paso, sotana, capa y antifaz negros en el segundo, y ambas con botones de seda granate, cíngulo de seda granate, guantes de cabritilla negros y zapatillas de charol con hebillas plateadas. Se representan varias insignias: bocina, cruz de guía, senatus, manguilla entre ciriales y bandera cruzada. Obsérvese también el cajón de la cera junto al costero izquierdo del paso y el capataz y el servidor vestidos de librea.

El impresor Luis Márquez y Echeandía editó en 1886 un álbum de litografías titulado Las Cofradías de Sevilla con cuarenta dibujos a color firmados por M. Grima con los pasos de la Semana Santa. Las dos escenas de la cofradía de la Hiniesta publicadas difieren en pequeños detalles de las acuarelas conservadas en la Hermandad.

 

FRANCISCO S. ROS GONZÁLEZ, Catálogo exposición “Soy de Sevilla. Seis siglos de historia, arte y devoción en la hermandad de la Hiniesta”. Círculo Mercantil e Industrial, 2012.

 

 

 


lunes, 3 de agosto de 2020

Nuestra historia

La reorganización de 1879


La Semana Santa de Sevilla atravesó un largo periodo de decadencia durante el siglo XVIII debido a la crisis económica y demográfica de la ciudad y a las políticas ilustradas de los gobiernos borbónicos. Esta situación se prolongó durante el ochocientos a causa de la invasión francesa y los procesos desamortizadores. No obstante, desde mediados del siglo XIX, la situación varió de forma radical. El desarrollo del capitalismo y la industrialización junto con el pensamiento romántico crearon un nuevo marco socio-económico que hizo de la Semana Santa la gran fiesta de la ciudad, entendida ya no sólo como acto exclusivamente religioso sino también como celebración cívica y con atractivo turístico. En ello jugaron un papel fundamental los duques de Montpensier. Durante su estancia sevillana, a partir de 1848, participaron activamente en la vida de la ciudad y sus hermandades, convirtiéndose en mecenas de muchas de ellas. La subida al trono de Alfonso XII, en 1874, marcó el inicio de la Restauración y la estabilidad política que disfrutó el país en las siguientes seis décadas, lo que influyó de manera decisiva en el definitivo auge y esplendor con el que las cofradías llegaron al siglo XX.

En este marco histórico se sitúa la recuperación de la Hermandad de la Hiniesta. Tras varias décadas de inactividad, “algunas personas piadosas”, según Bermejo, o “varios jóvenes”, según Pérez Porto, la reorganizaron con nuevas reglas que fueron aprobadas el 14 de julio de 1879. Estos estatutos constaban de once capítulos y en ellos se titulaba la corporación como Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Hiniesta en sus Misterios Dolorosos. Por primera vez se especificó la advocación del Crucificado, que es la que se ha mantenido hasta la actualidad. Bermejo se lamentaría de que en esta reorganización se hubiese prescindido de la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, “á la cual se debió tomar por fundamento y objeto de esta restauración, con el agregado de Cofradía, pues Hermandad de este género, separada y distinta de aquella, jamás ha existido”.

Las reglas fijaron la estación de penitencia, que se recuperaba tras más de dos siglos, en la madrugada del Viernes Santo. Sobre el hábito de los nazarenos se indicaba: “Investidos los cofrades con túnicas negras con cola de tres metros de largo, cinturón de esparto o baqueta, llevarán capirote largo y sandalias y medias de igual color negro. Los cirios serán azules y en la Señora, blancos”. El escudo que se adoptó fue una cruz con una calavera al pie; al lado derecho, el corazón de María atravesado por una espada; y, al izquierdo, el báculo y la mitra de San Julián. En 1883, tras la fusión con la Hermandad Sacramental, se añadió un viril en el centro.

Francisco S. Ros González

Teniente Hermano Mayor

Profesor Departamento Historia del Arte

Universidad de Sevilla


Cubierta del primitivo libro de reglas con el escudo adoptado en la reorganización de 1879. 




 

domingo, 2 de agosto de 2020

Evangelio del 2/08/2020

San Mateo 14,13-21: “No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer”

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto.

Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.

Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:

«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».

Jesús les replicó:

«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».

Ellos le replicaron:

«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».

Les dijo:

«Traédmelos».

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

 


Cometario bíblico: Fray Miguel de Burgos Núñez https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/2-8-2020/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/

El Dios necesario de Jesús es el que alimenta a su pueblo con la vida. El que viendo a las gentes necesitadas hace ver lo extraordinario del compartir los dones que se poseen. El v.14 es verdaderamente sintomático, porque nos habla de la "compasión" que Jesús siente y que le hace tomar la decisión irresistible de que lo poco que tienen él y los discípulos deben entregarlo a la gente. Esta debe ser la clave interpretativa del texto, más que enviciarse en explicar o dar sentido el aspecto "taumatúrgico" y al poder extraordinario de Jesús. Jesús quiere compartir lo poco que tienen él y los suyos, y esto hace posible el "milagro" de que haya para todos. Estos "milagros" deberían enseñarnos que también hoy esto es posible cuando hay compasión.